Felicidad después de los 30: Sábanas limpias, JOMO y ser "la mala"

Primer plano de una cocina minimalista y ordenada con encimera de mármol blanco, un fregadero de acero inoxidable y un trapo de cocina beige cuidadosamente doblado, iluminada por luz natural frente a una ventana


Hace unos años, todo lo emocionante venía sí o sí de la mano con la adrenalina: hacer clavados, ir a hacer zip lining, tomar Red Bull, y así…

Hoy, los habitantes del piso tres y arriba, encontramos emociones mucho más fuertes al practicar deportes extremos como dar nuestra opinión, decir NO o negarnos a unirnos al círculo de facilitadores del narcisista de la familia, cosas que pasan un martes cualquiera…

Y es que al pasar los años, las cosas que nos mueven el piso van cambiando. Hoy hablo de 5 cosas que me generan una felicidad casi idílica en este momento de la vida:

1. Cama con sábanas recién lavadas 🛏️

Colocar el cubrecamas se convierte a veces en un deporte extremo: lo pongo al revés, no mido bien las esquinas, y tengo que andar levantando el colchón. Pero rinde sus frutos: la felicidad de dormir en sábanas frescas no tiene precio, el olor, la sensación, el que sabe, sabe.

PS: tendré que cuadrar bien el día de cambio de sábanas y contarlo como día de tren superior, así no tengo que ir al gym. Ganar-ganar, dicen.

2. La cocina limpia ✨

El trapo tendido delante del fregadero es el símbolo de triunfo y éxito del que nadie habla. Ningún cuadro de honor, lista de Forbes, o empleado del mes se le equipara. Ese trapo es el símbolo de haber vencido muchas cosas: grasa, pereza, cansancio… todo. Incomparable.

3. Estar fuera del radar de gente que no me importa 🕵️‍♀️

En años anteriores hacía tantas cosas que no eran necesarias y que NO QUERÍA solo por sentirme comprometida con gente que ni siquiera merecía ser llamada amiga o familia. Aceptaba invitaciones, accedía a hacer favores y así... ahora con esa gente no siento FOMO (Fear Of Missing Out o ese miedo de perderte de algo), sino JOMO (Joy Of Missing Out o la felicidad de perderte de algo).

4. Tener domingos sin planes 🗓️

Yo amo pasar tiempo con la gente que me importa, siento que me recargo totalmente cuando lo hago. Pero también he entendido que no todos los días libres tienen que estar llenos de actividades; a veces, el mejor plan es no hacer nada. Equilibrio es como se llama el juego, y a veces se pierde, a veces se gana.

5. Ser ‘’la mala’’😳

No tiene nada que ver con hacer daño. Fue entender que cuando la gente está decidida a creer algo sobre ti o a verte a través de ciertas narrativas que les resultan más cómodas, NO IMPORTA cuánto trates de demostrar quién eres, ya esa gente tomó su decisión sobre cómo te va a interpretar y no puedes hacer nada para cambiarlo.

Entonces aceptar ser la mala es dejar de luchar para que gente así te quiera o acepte, es valorar tus luces y manejar tus sombras, todos somos obras en proceso. Lo que sí tengo claro es que donde permanentemente tienes que estar ‘’justificando’’ tu valor como persona NO es el lugar donde perteneces.

Ahora es tu turno...
¿Cuál es ese placer no culposo que te da vida?

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