Autocompasión vs. Victimismo: ¿Por qué hay personas que aman ser la víctima?
Hoy vengo a hablarles de Íñigo, un señor odiado por todo el mundo, al que todo el mundo maltrata y vulnera; el hombre al que nunca nada le ha salido bien en esta vida.
A sus casi 40 años lo acaban de echar de su trabajo número 7,853 por siempre llegar tarde y, encima, hacer de todo menos trabajar. Pero él insiste en que la culpa fue de su madre, que lo llevó al jardín de niños y lo dejó toda la mañana a pesar de que lloró porque no quería quedarse.
El año pasado el médico le dijo a Íñigo que algunas pruebas estaban medio alteradas, pero que con un poco de ejercicio y ajustes en su alimentación iba a sentirse mejor. Pero nuestro querido insiste en que es imposible: él es incapaz de salir a caminar o de tomar decisiones más responsables, y eso es porque cuando tenía 8 años su profesora de matemáticas le puso 9/10 y eso lo traumó. Ahora está condenado a ser un irresponsable.
Suena tonto, ¿verdad? Pues así de tonto como suena, hay muchos Íñigos en el mundo: gente que insiste en victimizarse y ahogarse en un vaso de agua poniendo excusas patéticas para no tomar responsabilidad por sus acciones.
El fenómeno del Pity Party: ¿Por qué nos gusta sufrir?
Un pity party es básicamente una fiesta donde el único invitado es un ego herido y en el menú las opciones son: entrada de lamentaciones, plato fuerte de irresponsabilidad, postre de suspiros (pun intended) y de bebida el shot especial de lágrimas de cocodilo con un drizzle de drama. Pero, ¿por qué alguien querría quedarse ahí si ese party is no fun at all?
Aquí tres teorías que explican por qué algunos parecen disfrutar de su papel de víctima:
- 1. La Gratificación Secundaria: Según algunos expertos en conducta humana, el victimismo otorga una "ganancia secundaria". Al ser la víctima, obtienes atención, simpatía y, lo más importante, una licencia para no actuar. Si eres la víctima, nadie puede exigirte resultados.
- 2. Locus de Control Externo: Un estudio clásico de Julian Rotter explica que estas personas creen que las fuerzas externas (la suerte, el destino, el jefe malo) dirigen su vida. Es una zona de confort peligrosa: "Si no es mi culpa, no tengo que esforzarme por cambiarlo".
- 3. El sesgo de confirmación y el trauma: Investigaciones sobre el fenómeno del victimismo sugieren que algunas personas procesan las ofensas sociales como parte de su identidad. Según el Dr. Scott Barry Kaufman, esto puede convertirse en un rasgo de personalidad donde la persona busca constantemente señales de que está siendo maltratada para validar su narrativa interna.
De la tragedia al control de la narrativa
Sea cual sea el caso, quedarnos en ese papel lo único que hace es quitarnos poder para cambiar lo que sí podemos cambiar: nuestra actitud y cómo dirigimos nuestros esfuerzos, tiempo y recursos.
Es cierto, hay vivencias, en especial de los primeros años, que pueden marcar de forma negativa. Pero ya no podemos ir atrás y cambiarlas; lo que sí podemos hacer es trabajar hoy desde donde estamos.
Conozco personas que han lidiado con traumas de verdad, no que se les derritió un helado a los 10 años, y algo que tienen en común es que NO se han victimizado. Han decidido mirar a la cara lo que pasó, reconocer en qué los afectó y tomar el control. No tuvieron culpa de su pasado, pero son dueños espectaculares de su presente.
Diferenciando la autocompasión del victimismo
Lo sano es desarrollar autocompasión sin caer en el victimismo. La diferencia es simple: la autocompasión te da permiso para ser humano y fallar; el victimismo te da permiso para ser irresponsable.
Aquí algunos tips basados en mis observaciones y consejos de expertos (que yo, obviamente, no soy):
- • Bájate del pedestal: Cuando sientas que "todo el mundo te odia", recuerda que no eres el centro del universo. Es estadísticamente imposible que todos se hayan puesto de acuerdo para fastidiarte el día.
- • La regla del factor común: Si en 20 de cada 10 relaciones (trabajo, amigos, pareja) sales con la narrativa de que todos son malos contigo... revísate. Si el problema se repite en todos los escenarios, el factor común eres tú.
- • Busca el equilibrio con estos ejercicios:
- Ejercicio de responsabilidad: Al final del día, escribe una cosa que salió mal y asume aunque sea el 1% de responsabilidad. No culpes al tráfico; admite que saliste tarde.
- Ejercicio de Autocompasión: Si fallaste en algo, háblate como le hablarías a un amigo. Un "hoy no pude, mañana lo intento de nuevo" es mejor que un "soy un fracaso por culpa de mi infancia".
No seas un Íñigo... ✨
Dime la verdad: ¿Conoces a algún Íñigo profesional o, siendo muy honestos, has sentido que te estabas convirtiendo en uno últimamente?
No seas un lurker, déjame tu opinión en los comentarios. ¡Te leo!
Fuentes y referencias bibliográficas:
- • Rotter, J. B. (1966). Generalized expectancies for internal versus external control of reinforcement.
- • Gabay, R., Hameiri, B., Rubel-Lifschitz, T., & Nadler, A. (2020). The tendency for interpersonal victimhood: The personality construct and its consequences.
- • Neff, K. D. (2003). Self-Compassion: An Alternative Conceptualization of a Healthy Attitude Toward Oneself.
- • Kaufman, S. B. (2020). Unraveling the Mindset of Victimhood.
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